Entrevista a Gary Francione
[extraido
de www.vegetarianismo.net]
Gary Francione es profesor de Derecho en New Jersey
y fundador del Rutgers Animal Rights Law Centre. Los
principios que defiende para el movimiento de derechos
animales podrían resumirse en tres puntos:
* El derecho fundamental que todos los animales
merecemos es el de no ser considerados propiedades.
* La abolición de la explotación animal
debe ser el objetivo de las campañas en defensa
de los demás animales.
* La promoción del veganismo como actitud de
rechazo a la explotación es fundamental para
la defensa de los derechos de los animales.
Pregunta:
Has dicho que el movimiento
por los derechos de los animales debe tener un destino
separado y alejado de la reforma bienestarista. ¿Es
justo entonces decir que tu trabajo se centra en la
abolición, no en la reforma?
Respuesta:
Sí, mi trabajo se ha dirigido hacia el suministro
de argumentos legales y filosóficos en favor
de la abolición. La posición abolicionista
defiende que la institución de la propiedad
animal es moralmente injustificable, lo mismo que
lo fue la de la propiedad humana o esclavitud. El
abolicionista insiste en que suprimamos la institución
de la propiedad animal y en que no debemos apoyar
medidas que supuestamente hagan la esclavitud animal
más "humana". La posición
bienestarista mantiene que debemos apoyar tales medidas.
Algunos bienestaristas demandan una reforma porque
creen que es aceptable que los humanos utilicen a
los animales si lo hacen "humanitariamente",
otros porque creen que una reforma conducirá
finalmente a la abolición.
He formulado dos argumentos básicos en contra
de la posición bienestarista o reforma. El
primero es que, como cuestión teórica,
pasa por alto el aspecto moral esencial. Es siempre
mejor causar menos dolor y sufrimiento que más,
pero la cuestión real es si se justifica que
los humanos impongamos algún sufrimiento por
mínimo que sea a los animales incidentalmente
en nuestro uso de ellos como propiedad. Los reformistas
del S XIX proponían que era mejor que el propietario
golpeara al esclavo cuatro veces a la semana que cinco.
Los abolicionistas, por su parte, que todos los seres
humanos tenían al menos el derecho a no ser
propiedad de otro; que ser una propiedad significaba
que un humano no tenía valor excepto el concedido
como esclavo por el propietario. La posición
abolicionista sostenía que de cualquier manera
estaba mal golpear a los esclavos porque la institución
de la esclavitud era en si misma moralmente injustificable
y no importaba cuán "humanitaria"
se hiciera. El poner un cuarteto de cuerda en el camino
a la cámara de gas -como hicieron los nazis
durante el holocausto- podría hacer las cosas
más humanas en cierto sentido, pero eso no
cambia nada ¿no es así?
Mantengo que si los animales son por algo moralmente
significativos, debemos abolir la institución
de la propiedad animal. Debemos dejar de criar y poseer
animales domésticos y de usar animales salvajes
como medios para nuestros fines. Mi punto de vista
es que debemos abolir la esclavitud animal y no pedir
que se reforme una institución inherentemente
inmoral.
La segunda razón por la que rechazo el bienestarismo
es porque, en la práctica, la reforma bienestarista
no funciona. Ha habido leyes para el bienestar animal
durante cien años en la mayoría de los
países occidentales que no han hecho gran cosa
por reducir su sufrimiento, y ciertamente no han dado
como resultado la abolición gradual de ninguna
práctica. Este es un punto muy importante.
Los bienestaristas siempre están hablando
de la necesidad de reducir el sufrimiento. ¿Pero
de qué manera las reformas bienestaristas han
reducido el sufrimiento de modo apreciable? Se ha
citado recientemente en un periódico americano
a Peter Singer diciendo que el acuerdo con McDonald´s
de dar a las gallinas en batería unos pocos
centímetros más de espacio en las jaulas
era el progreso más significativo para los
animales desde que escribió Liberación
Animal en 1975. Veinticinco años de reforma
bienestarista y lo mejor que podemos ofrecer es una
jaula en batería más grande. Quizá
Peter lo encuentre impresionante; yo no. Encuentro
que es una muy clara indicación de lo que he
venido diciendo desde hace ahora una década:
la reforma bienestarista es inútil. Los bienestaristas
también hablan de reformas que conducirían
a la abolición. Nuevamente, ¿dónde
está la prueba? ¿En qué ejemplos
ha conducido la regulación de la explotación
a su abolición? Insisto, la reforma bienestarista
no tienen nada que ofrecer.
En cuanto a por qué fracasa el bienestarismo,
es algo complicado y ha sido el tema de un libro entero
que he escrito, Rain Without Thunder. The Ideology
of the Animal Rights Movement. Brevemente, la razón
tiene que ver con la condición de propiedad
de los animales. Si los animales son propiedad, entonces
no tienen valor más allá del que sus
propietarios acuerden para ellos. La reforma no funciona
porque exige el forzar a los propietarios a valorar
su propiedad de forma diferente y a incurrir en costes
para respetar los intereses de esos animales. Nuestro
sistema legal y político está basado
en fuertes conceptos de derechos de la propiedad.
Hay una gran resistencia a imponer los costes de cualquier
reforma significativa a los propietarios de animales
puesto que disminuiría el valor de esa propiedad
animal. Generalmente hay controversia cuando se intenta
regular el uso de cualquier propiedad, incluso para
proteger intereses humanos; esa resistencia no hace
más que intensificarse cuando la regulación
se impone para proteger los intereses de la misma
propiedad. A los dueños de propiedades no les
gusta la regulación porque creen que como propietarios,
son las partes más indicadas para juzgar el
valor de su propiedad.
P.
Seguramente la línea
de demarcación es más fácil de
ver en la teoría social que en un nivel práctico,
¿tendrías que discrepar de esto?
R.
Tengo que decir que no estoy de acuerdo con la distinción
teoría/práctica. Antes de emprender
cualquier esfuerzo práctico, debe haber una
teoría que informe a esa acción. En
otras palabras, un movimiento social debe tener una
teoría si va a haber cualquier acción.
El problema no es si debemos estar preocupados con
la teoría como opuesta a la acción;
sino que la actual teoría no produce una acción
útil. La teoría que informa al moderno
movimiento por los animales es la posición
bienestarista de Peter Singer, que mantiene que los
defensores de los animales deben apoyar cualquier
medida que "reduzca el sufrimiento". Esta
teoría ha tenido resultados prácticos
desastrosos. Casi todos los cambios propuestos, como
dar unos centímetros más de espacio
a las gallinas en batería, o comer sólo
terneras no estabuladas, pueden ser incluidos entre
los que "reducen el sufrimiento". La teoría
de Singer permite a las multimillonarias organizaciones
por el bienestar animal comparecer con muy moderadas
campañas y así demandar que todos nos
aliemos con ellas porque esto "reducirá
el sufrimiento".
La teoría de Singer en realidad anima a los
explotadores a poner las cosas tan horribles como
puedan a los animales pues precisamente así
pueden ceder en una menudencia -y por esa razón
"reducen el sufrimiento"- en respuesta a
las moderadas campañas de las organizaciones
bienestaristas.
Sugiero que necesitamos una nueva teoría para
reemplazar la que tenemos y que, en la práctica,
simplemente no vale. No soy poco realista. Reconozco
que incluso si adoptamos una teoría abolicionista,
la abolición no tendrá lugar inmediatamente.
El cambio será necesariamente gradual. Mi opinión
es que el fin explícito debe ser la abolición
y que la abolición debe dar forma a ese cambio
gradual.
En Rain Without Thunder, explicaba que la forma de
actuación más importante para el cambio
gradual es educar al público sobre la necesidad
de la abolición más que el repetir las
proposiciones bienestaristas. En EEUU, nunca ha habido
una campaña educativa abolicionista continua
emprendida por el movimiento; al movimiento americano
siempre le ha desconcertado ser "radical".
No queremos desviarnos de la "corriente principal".
Nunca hemos aceptado que la "corriente principal"
está contaminada y adoptar el desafío
de encauzar esa corriente con un mensaje poderoso
y radical sobre la necesidad de la abolición.
Consideremos qué hubiera pasado si el movimiento
por los animales internacional habría tenido
una campaña ininterrumpida y unificada promoviendo
el veganismo. Imaginemos qué se podría
haber hecho si una parte significativa de recursos
del movimiento mundial se hubieran destinado a hacer
a la gente consciente de por qué no deben comer
productos animales en absoluto. Finalizados cinco
años ciertamente no habríamos logrado
el veganismo mundial, pero probablemente habríamos
reducido considerablemente el consumo de productos
animales, más que lo que se ha hecho con estas
campañas de "come ternera roja".
¿Y qué habríamos perdido si hubiéramos
seguido esa ruta? Pues bien, Singer pretende que esos
pocos centímetros de espacio en las jaulas
es lo mejor que les puede pasar a los animales de
granja en 25 años; ciertamente es discutible
que el hacer tan pocos como 100 veganos en cinco años
"reduciría el sufrimiento" más
que los 5cm más de espacio en las jaulas en
25 años. Entiendo que una campaña vegana
continuada y unificada requeriría que el movimiento
estuviera de acuerdo en que el veganismo debería
ser el principio determinante y que el hecho de que
ni siquiera hay acuerdo en este punto puede ser el
problema real. No estoy seguro de que muchos de los
así llamados "animalistas" estén
realmente a favor de la abolición - no si ello
significa dejar de utilizar queso en las pizzas o
leche en el café o pescado o huevos y carne
"ecológicos".
P.
¿Qué dirías
de la acusación de que eres profesor de derecho
y por consiguiente deberías tener tendencia
a ver las cosas sólo desde el punto de vista
del abogado?
R.
No tengo absolutamente ninguna ilusión sobre
la utilidad del sistema legal o de los abogados. Al
contrario que muchos abogados animalistas, yo bajo
ningún concepto creo que la condición
de propiedad de los animales se corregirá ni
siquiera cambiará significativamente por medio
de la ley.
Los casos de negligencias veterinarias, casos de
crueldad y casos presentados para intentar implantar
varias disposiciones de proyectos regulatorios bienestaristas
(como el Decreto del Bienestar Animal) son con mucho
insignificantes en términos de reducir el sufrimiento,
y no tienen absolutamente ningún efecto en
la condición de propiedad de los animales (aunque
tales casos han creado una pequeña industria
en EEUU para muchos abogados por los derechos de los
animales).
La explotación de los no humanos no terminará
sin que haya una revolución del espíritu
humano y esto no ocurrirá sin que haya revolucionarios
con visión de futuro que intenten cambiar el
paradigma de la violencia patriarcal al que hemos
llegado a acostumbrarnos y a tolerar.
El trabajo del abogado de los derechos animales no
es cambiar el sistema como abogado, somos parte de
un sistema que existe para proteger los intereses
de la propiedad. Nuestro trabajo como abogados es
cuidar de que los activistas sociales no tengan problemas
en general y facilitar sus esfuerzos. Bajo mi punto
de vista, un abogado de los derechos animales es un
abogado criminal hoy, ayudando a los activistas acusados
de desobediencia civil; administrativo al día
siguiente, ayudando a obtener permisos para manifestaciones
y constitucional al otro, ayudando a los estudiantes
que no quieren la vivisección como parte de
su trabajo del curso o a los presos que quieren alimentación
vegana. Pero el abogado siempre sirve y protege al
activista. Es el activista, y no el abogado como abogado,
el que ayuda a cambiar el paradigma. La noción
de abogado de los "derechos animales" como
el que trabaja para que el sistema cambie la condición
de propiedad de los animales por decisión de
un tribunal de derecho común o la legislación
o una enmienda constitucional, bajo mi punto de vista,
es el colmo de la locura.
P.
Hay muchos activistas por los
animales, sin embargo, que tienen fe en el sistema
legal como un vehículo para el cambio y para
una especie de "justicia" para los animales.
Este parece ser el camino que sigue el movimiento
por los derechos de los animales.
R.
Estoy de acuerdo contigo y creo que ese proceder es
desafortunado. Muchos tienen demasiada fe en el sistema
legal y no reconocen que solamente refleja la estructura
económica de la sociedad, y que la ley refuerza
la estructura de la propiedad existente. Este no es
un mero asunto teórico, sino que muy acertadamente
describe la realidad: que un sistema legal que existe
para proteger la propiedad privada no va a ceder mucho
ni muy fácilmente hacia una posición
abiertamente antipropiedad. ¿No es esto obvio?
Los activistas por los animales creen -lo mismo que
los niños en Papá Noel- que el sistema
legal es una institucióndedicada a algún
concepto abstracto de "justicia". No es
así. La ley es una institución política
que existe para servir a los intereses de hombres
ricos y da nada o casi nada a todos los demás.
Anna Charlton que es compañera mía así
como una brillante abogada y educadora de los derechos
animales, con frecuencia señala que el sistema
legal nunca responderá de modo diferente a
cuestiones relacionadas con animales a menos que y
hasta que haya un cambio social significativo de manera
que haya más gente que acepte la legitimidad
de la abolición -el veganismo- en su vida cotidiana.
Sólo entonces el sistema legal empezará
a ser una herramienta útil para la lucha. Hay
algunos abogados por aquí, tales como los que
están aliados con el Animal Legal Defense Fund,
que promueven la idea de que es la ley la que estará
al frente del cambio social para los animales, pero
toda esa gente se gana la vida utilizando la ley y
no es probable que vaya a decir otra cosa, ¿no
te parece?
P. ¿Dónde
se encuadraría el veganismo?
R.
El veganismo es la cuestión más simple
e importante de este movimiento. Es el principio abolicionista
implantado en la propia vida de cada uno. Cualquiera
que mantenga que es un defensor de los "derechos
animales", pero no sea vegano es como para no
tomarle en serio. Muchos defensores de los animales
en EEUU critican mi opinión de que el veganismo
debería ser el principio central del programa
de los derechos animales. Declaran que es "elitista"
mantener que hay unas bases morales, como el veganismo.
Sin embargo eso es como decir que es "elitista"
rechazar la violación como un principio básico
de un movimiento de derechos de las mujeres. Quizá
su reacción refleja la desafortunada realidad
de que muchos de los así llamados defensores
de los "derechos animales" no son vegetarianos
ni mucho menos veganos. Está claro, sin embargo,
que si los animales tienen alguna importancia moral-
si no son meramente cosas- no podemos justificar utilizarlos
para alimentarnos. Es más, el veganismo es
la única meta verdaderamente abolicionista
que todos podemos lograr- y lo podemos hacer inmediatamente,
empezando con la siguiente comida. Es sencillamente
inconsecuente mantener que se adopta una actitud que
admite los derechos de los animales y no ser vegano.
P.
Una debilidad de todas las ideologías
incluyendo los derechos animales, hace necesario creer
en soluciones de golpe, en remedios para todo, que
se pueden traducir en última instancia en una
pasividad debilitante cuando se hace frente a la realidad
de la situación.
R. No me creo en absoluto ese argumento de la "pasividad".
El problema es que los activistas se han infantilizado
y creen que no pueden hacer nada excepto a través
de grandes grupos. El "activismo" en EEUU
se ha convertido en firmar cheques para monstruos
como la Humane Society of the US y PETA, que se van
pareciendo más y más cada día.
Muchos "activistas" creen que las campañas
de estas grandes organizaciones constituyen el "activismo".
Pero estás campañas son siempre bienestaristas
y no hacen nada para ayudar a los animales o para
desmantelar el paradigma de propiedad; estas campañas
están pensadas como medios para recaudar fondos.
¿Cómo el promover el bienestarismo facilita
la pasividad en algún sentido? Si estamos de
acuerdo en que las campañas bienestaristas
cambian poco si cambian algo, entonces estamos únicamente
engañándonos a nosotros mismos al continuar
apoyando tales medidas. El dedicarse a campañas
bienestaristas no resuelve el problema de parálisis,
sino que garantiza su perpetuación.
Otra vez diré que no creo en una solución
"de golpe". Sé que es imposible en
la práctica. Lo que yo promuevo es un cambio
gradual, pero que está predicado explícitamente
con la abolición no con la regulación.
El volvernos veganos es gradual -tiene lugar de uno
en uno- pero es abolicionista. El educar a otros sobre
la necesidad de la abolición es gradual - informamos
a la gente de uno en uno- pero ese cambio gradual
es un paso necesario hacia la justicia para los no
humanos.
P.
¿Es exacto decir que
en lo que insistes es en una revolución a través
del sistema de valores completo, no sólo en
conseguir que la ley cambie de modo que tenga en cuenta
a algunos no humanos, como los grandes simios, a los
que los humanos consideran "racionalmente"
dignos de valor?
R.
El argumento central de mi libro Introduction to Animal
Rights: Your Child or the Dog? es precisamente que
la abolición del estado de propiedad de los
animales se sigue de creencias morales que ya declaramos
aceptar. Como explico en el libro, la mayoría
de nosotros ya aceptamos que los animales tienen al
menos algún valor moral por lo que estamos
de acuerdo en que tenemos obligaciones morales con
los animales y no podemos tenerlas con las rocas o
las plantas. Pero si los animales tienen valor moral,
entonces ya no está justificado que los tratemos
como nuestra propiedad y esto conduce a una conclusión
abolicionista; estoy entusiasmado con Introduction
to Animal Rights porque lleva al lector desde una
posición que la mayoría de la gente
puede admitir como punto de partida, y muestra como
las ideas que ya aceptamos llevan a conclusiones más
radicales de las que habíamos estado dispuestos
a reconocer.
La teoría que articula Introduction to Animal
Rights es muy diferente de la posición de Singer
o de Regan. Mi teoría difiere de la de Singer
en que él rechaza los derechos y mantiene que
debemos tomar los intereses de los animales más
seriamente, pero que no necesitamos abolir la explotación
animal si los beneficios para los humanos justifican
su continuación. Aunque Regan adopta la teoría
de los derechos, limita los derechos a los mamíferos
que han logrado un cierto nivel de funcionamiento
cognitivo. Además, Regan en realidad nunca
ha considerado su teoría de los derechos dirigida
al problema de la condición de propiedad de
los animales. Mi punto de vista concede el único
derecho de no ser propiedad a todos los seres sintientes
-capaces de sentir dolor- y no requiere ninguna otra
característica cognitiva.
Aunque yo fui uno de los firmantes originales de
la Declaración de Derechos de los Grandes Simios,
y fui el primer teórico legal en pedir derechos
por ley para los grandes simios, en el capítulo
escrito por mí "Personalidad, Propiedad
y Competencia Legal" del libro El Proyecto Gran
Simio , en todo momento he dejado claro que aunque
considero “personas” a los
grandes simios, a los perros, ratones o peces también.
Me preocupa mucho que los que sostienen que los grandes
simios deben tener derechos, lo hagan porque son "como
nosotros". Esta posición sugiere que aquellos
no humanos que no son "como nosotros" son
de alguna manera "menos" animales. El problema
es de jerarquía. No es acertado promover una
nueva jerarquía -los humanos y los grandes
simios sobre los demás animales- en lugar de
humanos sobre los demás animales. Deshagámonos
de las jerarquías por completo. [...]
P.
Pensar en los animales como
"personas" facilitaría mucho las
cosas para establecer una mejor relación entre
humanos y no humanos, al terminar con esa mentalidad
occidental de "nosotros contra ellos". En
Introduction to Animal Rights, ¿defiendes también
que a esas "personas" se les den derechos
similares a los de los ciudadanos, es decir derechos
básicos a tener su territorio, a la seguridad
física y a que su espacio no sea transgredido
por la intrusión o el abuso humanos?
R.
No, defiendo que los animales deben tener un único
derecho: el de no ser nuestra propiedad. En efecto,
indico que una "persona" es cualquier ser
al que se le concede ese único derecho y todos
los seres sintientes deberían ser considerados
como "personas", o como poseedores de ese
único derecho de no ser propiedad. Si aceptamos
que los animales lo tienen, deberíamos estar
a favor de abolir la explotación animal pues
nuestro uso de los animales para la alimentación,
experimentos, probar productos, entretenimiento y
vestido asume que los animales no son nada más
que propiedad. Si aceptamos que los animales tienen
ese único derecho, deberíamos parar
por completo de traer animales domésticos a
la existencia. No estoy interesado en si la vaca debe
poder hacer un juicio contra el granjero, sino en
por qué tenemos que tener una vaca.
P.
Hay mucha gente que se contenta
con trabajar, por poner un ejemplo, para que se adopten
prácticas de matadero humanitarias. ¿Verías
esto, entonces, como una degeneración del criterio
del defensor de los derechos animales?
R.
Sí, y por tres razones. La primera, no pienso
que semejantes regulaciones hagan mucho por reducir
el sufrimiento. Como otros y yo hemos indicado, las
leyes de "muerte humanitaria" son muy difíciles
de hacer cumplir, y las realidades económicas
de la industria cárnica militan en contra de
una minuciosa auto-implantación de estas normas.
Y dado los millones de animales que se matan todos
los días, sería imposible de vigilar
para un gobierno. Segunda, creo que tales leyes en
realidad aumentarían el sufrimiento total de
los animales porque hacen al público en general
sentirse mejor al comer carne (o con cualquier otro
uso de los animales que se haya regulado para volverlo
"humano"). Esta es la "trampa"
del bienestar animal; hasta el punto de que las medidas
bienestaristas hacen a la gente aceptar de mejor grado
la explotación animal, en ese caso la explotación
animal aumenta por lo que el sufrimiento total de
los animales aumenta, no disminuye.
Tercera, creo que hacer la matanza más "humana"
no debería ser el objetivo del movimiento por
los derechos animales. Siempre habrá bienestaristas
que promoverán cadenas más largas para
los esclavos. Creo que el movimiento por los derechos
animales debería estar trabajando por la abolición
de la esclavitud animal.
P.
Tu trabajo establece que mientras
los animales sean sólo considerados por su
valor de propiedad, cualquier bien que salga de esto
siempre se relacionará con un fundamento malo
en origen, es decir, bienestarista ¿por qué?
R.
Si lo que estás preguntando es si pienso que
la condición de propiedad de los animales es
la razón por la que el bienestar animal es
un solemne fracaso, la respuesta es "sí".
El bienestar animal -en ambos sentidos, como teoría
moral y como principio legal- requiere en parte que
"se haga un balance" de los intereses humanos
y animales para determinar si un uso o tratamiento
particular de los animales es "necesario".
Si el interés humano pesa más que el
animal, ese uso o tratamiento se considera necesario,
moral y legalmente justificable. Si el interés
animal pesa más que el humano, entonces se
considera "innecesario", inmoral y legalmente
injustificable.
Como primeramente examiné en mi libro de 1995,
Animals, Property and the Law, el problema es que
como consecuencia de que los animales son propiedad,
de lo que realmente hacemos el balance es del interés
de los propietarios contra el de su propiedad y esto
es absurdo. No tiene sentido; la propiedad tiene sólo
el valor que le conceda su dueño. Esta es precisamente
la causa de por qué las leyes que supuestamente
regularon la esclavitud por motivo de la raza en EEUU
fallaron completamente en la protección de
los intereses de los esclavos; sencillamente no era
posible el hacer un balance entre los intereses de
los esclavos y los de sus propietarios. El esclavo
era una parte de la propiedad, una cosa de las que
poseía el propietario, y sólo tenía
el valor que su dueño le asignaba. De forma
similar, puesto que los animales son propiedad, ellos,
también son meramente cosas que poseemos, y
sólo tienen el valor que se acuerde para ellos.
Es una cuestión de lógica, no podemos
hacer un balance entre sus intereses y los nuestros,
al igual que no lo podríamos hacer con nuestros
coches o relojes.
P.
Creo que tienes razón
al decir que hoy mucha gente envuelta en el movimiento
por los derechos de los animales piensa que mandar
un cheque o pagar su anualidad de socio es ser parte
del movimiento. Es fácil manipular a la gente
para que deje la responsabilidad personal a los "expertos".
Esto a su vez inculca un fuerte sentido de impotencia
en la gente mientras alimenta en ellos ilusiones de
elección y poder individual. ¿Cuál
sería, entonces tu consejo para los activistas
por los animales?
R.
1. En primer lugar, yo aconsejaría a todos
los defensores de los animales poner en práctica
lo que deberían todos estar predicando: un
veganismo absoluto e intransigente en su propia vida.
Me desalienta mucho el encontrarme con personas a
favor de los derechos animales con "estilo propio"
que me dicen que no pueden dejar los helados o el
queso o el pescado o el pollo o el cuero. En efecto,
muchos de los así llamados "dirigentes"
del movimiento animal de América no son veganos
y algunos ni siquiera vegetarianos. Eso es inaceptable.
2. En segundo lugar aconsejaría dejar de
mandar dinero a las grandes organizaciones corporativas
animalistas. Debemos afrontarlo: el moderno "movimiento
animal" es más un negocio que un movimiento
social. Como dice el abogado a favor de los derechos
animales Lee Hill, es mejor llamarlo "la industria
de los derechos animales". La mayoría
de las grandes organizaciones nacionales e internacionales
están corrompidas por completo. Sus "dirigentes"
son empresarios que reciben enormes salarios. En EEUU
muchos de los así llamados "dirigentes"
de la "industria" tienen salarios de más
de 100.000$. Y esto no incluye cuentas de gastos y
otros ingresos extraordinarios. Había un destacado
"dirigente" en EEUU que se jactaba de no
tener salario, pero lo que no dijo al público
era que su organización le pagaba más
de 200.000$ al año para sus "gastos personales".
3. Tercero, animaría a los defensores de
los animales a entender un principio fundamental:
el cambio radical no puede ser impuesto por grandes
organizaciones corporativas. Un cambio significativo
y en profundidad sólo puede venir del trabajo
local. Mejor que centrar la atención en fomentar
grandes corporaciones nacionales e internacionales,
debemos concentrar nuestra labor y recursos financieros
para efectos locales. Unos deberían educar
a otros sobre la necesidad de un cambio.
P.
Henry Spira dijo que las negociaciones
constructivas son más productivas que enfrentamientos
continuos. ¿Cómo responderías
a esto?
R.
Conocí a Henry Spira bien, pero la realidad
es que su teoría de la "negociación
constructiva" es sinónimo de venderse
a los explotadores. Terminó siendo portavoz
para la industria cosmética y atacó
a los que demandaban el final de toda experimentación.
En sus últimos años, junto con Singer,
defendió "negociaciones constructivas"
con la industria cárnica para conseguir reformas
"humanitarias".
Aunque Henry ha muerto, le habría hecho feliz
el saber que las "negociaciones constructivas"
con los explotadores se han convertido en la norma.
En 1996, cuando escribí Rain Without Thunder,
cité a Ingrid Newkirk de PETA criticando a
Spira por hacer negociaciones con la industria cosmética.
Y ahora en el 2001 Newkirk y PETA están haciendo
negociaciones con McDonalds. Como probablemente sabes,
PETA -con el apoyo de Singer- ha retirado su boicot
a McDonalds después de que el mayor explotador
de animales y del medio ambiente prometiera dar a
las gallinas unos pocos centímetros más
de espacio en las jaulas. El elogio que PETA y Singer
hicieron de McDonalds me temo que hará mucho
por aumentar el sufrimiento animal porque el público
en general se sentirá mejor comiendo en McDonalds
dado que ahora se identifica con destacados defensores
de los animales y como una empresa que toma el bienestar
animal muy en serio. McDonalds ganará incluso
más dinero y venderá incluso más
productos animales. Alguien puede llamar a esto "negociaciones
constructivas" con grandes empresas explotadoras
de animales, pero normalmente significa que serán
"constructivas" sólo para la empresa
de turno y los que se venden, como Henry Spira o PETA.
Nunca es constructiva para los animales.
P.
Has hablado de nuestra "esquizofrenia
moral" con relación a los animales. ¿Podrías
describir aquí tus reflexiones sobre el tema?
R.
Con "esquizofrenia moral" quiero describir
un fenómeno que existe a nivel personal y social.
El nivel personal lo ilustra el hecho de que muchos
de nosotros vivimos con perros, gatos y otros animales.
Los consideramos miembros de la familia. Sin embargo
a la hora de cenar clavamos los tenedores en otros
animales que no son diferentes de los que declaramos
miembros de la familia. Este comportamiento resulta
extraño cuando se piensa sobre él.
La manifestación social de la esquizofrenia
moral la ilustra el hecho de que casi todos nosotros
estaríamos de acuerdo con la afirmación
de que es moralmente malo imponer "sufrimiento
innecesario" a los animales. Aunque podamos discrepar
de lo que significa "sufrimiento necesario",
debemos estar de acuerdo en que está mal imponer
sufrimientos a los animales para la diversión,
placer o conveniencia humanos. Después de todo,
una norma que dice que está mal imponer sufrimientos
a los animales a no ser que lo encontremos placentero
y divertido sería una norma bastante sin sentido.
El problema es que el 99,9% de nuestro uso de los
animales no se puede justificar con ninguna otra razón
más que la diversión y conveniencia
humanas. Estamos en el 2001; nadie sostiene que necesitamos
comer carne para llevar un estilo de vida óptimo
para la salud. En efecto, un número que va
en aumento de médicos mantienen que el comer
carne y productos lácteos va en detrimento
de la salud humana. Y la ganadería es un desastre
ecológico. Se necesitan entre 3 y 6 kg de proteína
vegetal para producir 1/2 kg de proteína animal
y hacen falta alrededor de 100 veces más agua
para producir 1/2 kg de proteína animal que
de trigo. La mejor justificación para comer
carne y productos lácteos es que saben bien.
La mejor justificación para los rodeos, circos,
zoos, la caza etc. es el entretenimiento.
Resumiendo, la cultura occidental declara tomarse
los intereses de los animales en serio, y todos declaramos
aceptar el principio de que imponer sufrimientos "innecesarios"
está mal, pero en realidad les imponemos sufrimientos
y la muerte en situaciones que no se puede decir que
supongan "necesidad" de ninguna clase. A
esto es a lo que llamo "esquizofrenia moral".
P.
¿Cuál es tu opinión
sobre la relación entre los vivisectores y
el movimiento por los animales de hoy? Dentro del
contexto de tus teorías, ¿cómo
puede esa relación evolucionar o cambiar?
R.
De muchas maneras, hoy hay una relación mucho
más estrecha entre el "movimiento"
y los vivisectores porque el primero se ha vuelto
mucho más bienestarista y ya no pide la abolición
de estas prácticas. Por ejemplo, hace unos
cuantos meses, el "movimiento" animalista
americano unió sus fuerzas a Jane Goodall (la
cual, de paso, se ha convertido en portavoz a sueldo
de una empresa americana de productos lácteos,
Stoneyfield Dairies) para presionar por la aprobación
del Decreto sobre la Mejora de la Salud, Mantenimiento
y Protección de los Chimpancés. Este
decreto creará un "santuario" para
los chimpancés dirigido federalmente, pero
hay una trampa: los chimpancés se pueden utilizar
para investigaciones adicionales si el gobierno decide
que es necesario hacerlo. Esta ley terrible fue apoyada
por todos los principales grupos excepto Friends of
Animals. De modo que si yo fuera un vivisector -especialmente
en Estados Unidos- diría que la relación
ha mejorado. Después de todo, los vivisectores
tienen de su parte a Jane Goodall, PETA e incluso
grupos "antivivisección" como la
National Antivivisection Society.
Por lo que respecta al futuro, creo que estamos en
la antesala de nuevos horrores para los animales como
la ingeniería genética, la clonación
y otras tecnologías que prometen grandes beneficios
a las empresas. Desafortunadamente el "movimiento"
no está preparado para el desafío.
P.
¿Qué opinas sobre
las motivaciones de los investigadores médicos?
R.
No pretendo saber lo que pasa por la mente de los
demás, me interesa conseguir que la gente deje
de oprimir a otros -ya sean "los otros"
animales, mujeres, gente de otro color u otra educación
o cualquiera que sea. Por lo que a mí se refiere
no son el vivisector, el peletero o el carnicero el
problema. El problema es una sociedad patriarcal que
trata a los animales (mujeres o gente de color etc)
como medios para fines de hombres. La vivisección
no existiría si un número suficiente
de personas rechazara la idea de que es aceptable
utilizar animales como medios para nuestros fines.
Los peleteros no existirían si no hubiera demanda
de pieles; no son ellos los que crean la demanda,
ellos simplemente satisfacen una demanda que ya está
creada por una sociedad patriarcal que encuentra atrayente
(y apropiado) que las mujeres se vistan con pieles
de animales. Los carniceros existen porque la mayoría
piensa que el placer que se deriva de comer carne
justifica la ganadería. Al centrarnos en el
explotador individual, algunas veces perdemos de vista
el hecho de que la explotación animal es sólo
un síntoma de un problema social mayor. El
problema no son realmente "ellos", sino
una sociedad que trata a los animales como propiedad.
P.
¿Podrías proporcionar
algunos consejos básicos que darían
forma a tu visión de lo que debería
fomentar el movimiento por los derechos animales?
R.
Espero que mis libros y artículos hayan proporcionado
algunos consejos, pero recientemente me pidieron unos
defensores de los animales que articulara una serie
de principios que se pudieran utilizar como un breve
manual sobre lo que considero realmente los fundamentos
morales del movimiento por los derechos animales.
Son estos:
1. La posición de los derechos animales mantiene
que todos los seres sintientes, humanos o no humanos,
tienen un derecho: el derecho básico a no ser
tratados como la propiedad de otros.
2. Nuestro reconocimiento de este único derecho
básico significa que debemos abolir, y no meramente
regular, la explotación animal institucionalizada
porque asume que los animales son propiedad de los
humanos.
3. Igual que rechazamos el racismo, sexismo etc,
rechazamos el especismo. La especie de un ser sintiente
no es más razón para negarle la protección
de este derecho básico que lo es la raza, sexo,
edad u orientación sexual para negar la pertenencia
a la comunidad moral a otros humanos.
4. Reconocemos que la condición de propiedad
de los no humanos no se erradicará de la noche
a la mañana, pero apoyaremos sólo aquellas
campañas y posturas que explícitamente
fomenten el programa abolicionista. No apoyaremos
posiciones que demanden una supuestamente "mejor"
regulación de la explotación animal.