ARGUMENTOS A FAVOR DE LAS LIBERACIONES
DE VISONES
Cada vez que
se realiza una liberación de visones, surge
inmediatamente un debate acerca de estos animales
que generalmente están tan olvidados. Hay quienes
no dudan en hacer una defensa contundente de las liberaciones
y dar la espalda a la industria peletera, pero también
los hay que condenan rotundamente las mismas por distintos
motivos. Seguidamente se mostrarán los ataques
más frecuentes que se suelen esgrimir contra
las liberaciones de visones y se responderán
a ellos.
1.- El impacto
ambiental de los visones
Se afirma que los visones van a provocar
una masacre en la zona que rodea la granja, de hecho,
una periodista sensacionalista tras una liberación
que se realizó en Gondomar (Galicia) en el
año 2002 afirmaba literalmente que “cientos
de monstruos corretean por el bosque”. Lo cierto
es que los visones son animales solitarios y muy territoriales,
no pueden vivir muchos en un mismo espacio. Cada uno
de ellos dispone de un territorio de varios kilómetros
cuadrados, al que no permite que accedan otros visones.
Por ello el impacto ambiental que puede causar un
único visón en varios kilómetros
cuadrados será mínimo, nunca va a ser
el que precipitadamente algunos periodistas auguran.
Por otra parte, no son pocas las
zonas de la Península Ibérica donde
los cazadores, por mera diversión, han terminado
con las poblaciones de animales predadores (lobos,
zorros, tejones, nutrias, visones europeos, etc.)
Podría darse el caso de que un visón
liberado llegase a ese ecosistema sustituyendo al
predador extinguido, devolviendo al ecosistema el
equilibrio que los cazadores rompieron.
También se dice que la introducción
de una especie alóctona como es el visón
americano (el que hacinan los peleteros en las granjas)
en los ríos de la península es la causante
de la progresiva desaparición de una especie
autóctona, el visón europeo. Los principales
responsables de la situación en que se encuentra
el visón europeo no son los diferentes grupos
que realizan liberaciones, sino la industria peletera.
Desde hace cientos de años la industria peletera
ha salido a cazar visones europeos (junto con otros
animales) para hacer prendas de vestir de lujo, provocando
un fuerte descenso en la población y colocándolo
al borde de la extinción. Además, en
distintos puntos de España existen poblaciones
libres de visón americano desde los años
70, mucho antes de que le produjese la primera liberación
(ocurrida en 2001). Estas poblaciones proceden de
escapes fortuitos de granjas, y a veces granjeros
arruinados han soltado los visones que mantenían
enjaulados para no invertir dinero en alimentarles.
La industria peletera y sus clientes son los únicos
responsables de sacar a los visones de su hábitat
natural, privarles de libertad e introducirles en
los ecosistemas de la Península Ibérica.
Algo que sí supone una importante
fuente de contaminación son las propias granjas
de visones. Los visones son alimentados con comida
de alto contenido en proteínas y por ello producen
unos excrementos pequeños, pero con muchos
nutrientes. Los granjeros, a pesar de que ante los
periodistas dicen estar muy preocupados por el medio
ambiente cuando el FLA libera a los visones que ellos
mantienen enjaulados, jamás se preocupan por
depurar sus aguas residuales. Los purines al degradarse
en los ríos generan un descenso del contenido
de oxígeno en el agua que puede asfixiar a
los peces.
Pero más importante aun en
lo referente al hipotético impacto ambiental
que suponen las liberaciones de visones es que, incluso
si este fuese cierto, seguimos defendiendo las liberaciones
de visones. Creemos que ningún animal debe
estar enjaulado, a pesar de que su posible liberación
supusiese un impacto ambiental. Consideraos que todos
los individuos que habitamos el planeta tenemos derecho
a vivir en libertad, todos sin excepción alguna.
Igual que nos opondríamos rotundamente a que
se encerrase en una jaula (encarcelamiento) a un humano
porque en su vida cotidiana crea un impacto en el
medio ambiente, también condenamos el que un
visón sea enjaulado bajo este mismo argumento.
Si alguien dice que un visón debe estar enjaulado
el resto de su vida en lugar de estar libre en un
riachuelo por el posible impacto que cause en el mismo,
antes debe recapacitar sobre el impacto que provoca
esa persona en su vida cotidiana. No hay especie que
esté causando mayor impacto en los ecosistemas
del planeta que la humana, y ello no justificaría
que se nos enjaulase a todos.
2.- Capacidad
de supervivencia de los visones
A la vez que se nos habla de la masacre
en el ecosistema que van a provocar esos “monstruos”
se nos dice que al haber pasado toda la vida enjaulados,
los visones no saben cazar. ¿Cómo unos
animales que no son capaces de cazar puede realizar
una masacre? Las contradicciones en que caen quienes
atacan las liberaciones de visones son numerosas,
ésta es una de las más evidentes.
Los visones son animales completamente
salvajes, y a pesar de haber nacido en una jaula y
haber sido alimentados artificialmente por un granjero
dos veces al día, cuando son liberados el instinto
salvaje que poseen empieza a jugar su papel. Enseguida
buscan un medio acuático, y un lugar en el
que hacer su madriguera. Si a este río o lago
llegan muchos de los visones liberados se dispersarán
ampliamente ya que, como se ha indicado, son animales
solitarios y muy territoriales.
No podemos afirmar que todos los
visones liberados sobrevivan, es cierto que debido
a las condiciones de confinamiento a la que el granjero
les ha sometido se encontrarán con varias desventajas.
Sus músculos no estarán tan desarrollados
como lo estarían si hubiesen vivido en libertad,
los reflejos no serán tan rápidos como
deberían, y no son pocos los que a causa de
la privación de estímulos que han padecido
muestran desajustes psíquicos tales como las
conductas repetitivas (balanceos, giros sobre sí
mismos, etc.). Aun con estas dificultades provocadas
por la industria peletera, el instinto salvaje de
muchos visones les permitirá vivir en libertad
el resto de sus vidas.
Tras las liberaciones aparecen en
las cadenas televisivas decenas de visones muertos,
con ello se intenta mostrar que los visones no sobrevivirán.
En realidad esos visones no han fallecido por no poder
desenvolverse en un medio salvaje, sino que han sido
asesinados por los granjeros, sus amigos, los cazadores
de la zona y otros verdugos que aprovechan esa oportunidad
para salir a divertirse. Es curioso que cuando la
liberación se produce pocos días antes
de la matanza de los visones (noviembre), los visones
que aparecen muertos en la televisión se puede
contar por decenas, mientras que cuando se liberan
a las hembras embarazadas (primavera) tan solo se
ve la imagen de los muy pocos visones que han sido
atropellados por los coches (muchas veces ninguno).
La razón de que esto ocurra es muy sencilla.
El granjero no permitirá que se maten a las
hembras embarazadas, ya que esto le supondría
un importante coste económico, pero cuando
el visón liberado ya ha alcanzado el tamaño
suficiente para ser despellejado, el granjero no dudará
en pedir a cazadores y vecinos que maten todo visón
que encuentren y que le lleven el cadáver.
La captura del animal vivo en esta situación
no supone ninguna ventaja al granjero.
Otra contradicción de quienes
atacan las liberaciones porque supuestamente no logran
sobrevivir en la naturaleza es que implícitamente
están diciendo que en las granjas sí
que pueden. Esto evidentemente es falso. Los animales
criados por la industria peletera siempre tienen el
mismo destino, ser asesinados para acabar convirtiéndose
en un abrigo. Cuando se nos habla de lo difícil
que es que un visón liberado sobreviva en libertad
se nos debería hablar a continuación
de lo imposible que es si permanece en la jaula. Al
contrario de lo que se nos quiere hacer creer, las
liberaciones de visones son la única oportunidad
que tienen estos animales de escapar de una muerte
segura.
3.-
Animales violentos
También se dice que se trata
de animales muy violentos, y aparecen espectaculares
fotos y grabaciones de algún visón recapturado
revolviéndose entre los guantes de su captor.
Los visones no son monstruos como nos decía
aquella periodista, son animales que quieren defenderse
de una posible agresión. Nunca intentarán
cazar a un humano, y de hecho -al igual que ocurre
con los visones, hurones, nutrias, etc. que han vivido
siempre libres- cuando ven a una persona que se les
acerca intentarán escapar y se esconderán.
No obstante, es posible que se defiendan cuando se
sienten acorralados, cada vez que los vecinos intentan
matarlos o recapturarlos. Esta es una reacción
instintiva que muestra la capacidad de supervivencia
que poseen, así como sus ansias de libertad.
No son especialmente violentos, sino que actúan
de la misma manera a como lo haría cualquier
otro animal salvaje que se sienta amenazado. Para
que esto no suceda lo mejor es dejarles en libertad
y no hacer que se sientan amenazados.
4.- Posibles
ataques a “animales de granja”
La longitud del cuerpo desde la cabeza
hasta el comienzo de la cola es de entre 42 y 45cm.
en el macho, y de entre 36 y 38cm. en la hembra. El
peso habitual de un visón macho adulto es de
2.200g. y de las hembras de 1.1000g. Un animal de
este tamaño no tiene la capacidad de cazar
ciertos animales domésticos como la vaca o
la oveja, aunque se defenderá de ellos si se
siente amenazado. Se alimenta de pequeños animales
como los pichones y huevos de aves, es muy hábil
nadador, lo que le permite pescar.
Aunque no tengamos constancia de
que haya sucedido nunca, sería posible que
un visón liberado cazase algún pollo,
gallina o conejo de un corral. Los visones, como cualquier
animal, luchan por sobrevivir, y tan legitimo es que
cacen un conejo salvaje como uno encerrado en un corral.
No creemos que haya diferencia alguna en cuanto al
conejo en sí, lo único que distingue
a uno del otro es que el de corral está siendo
utilizado por un humano que tiene intereses en él.
Consideramos que todos los habitantes del planeta
tienen derecho a disfrutar de sus vidas en libertad,
y que nadie es quien para encerrar a ningún
animal en un corral. Por consiguiente, en el hipotético
caso de que algún día un visón
liberado cazase un pollo de un corral esto no nos
escandalizaría, lo aberrante es que un humano
se crea con derecho a someter a otro animal.
Una cosa que nos debe hacer pensar
es lo que ocurre cuando un depredador salvaje logra
entrar en un corral. Cuando el zorro se mete en el
gallinero no mata a una gallina, sino que mata a todas
las posibles pero se lleva solo unas pocas de ellas.
¿Por qué ocurre esto?. Sencillamente
porque los animales no deben estar encerrados, no
están preparados para ello. El instinto del
animal salvaje es cazar, cazar lo máximo posible,
un animal que cace mucho tiene mayores posibilidades
de sobrevivir. Lo que ocurre es que un animal con
este instinto natural de cazar lo máximo posible
se encuentra con una situación completamente
antinatural que es la de que un grupo de posibles
presas están hacinadas sin posibilidad de escapar.
Es una situación que en la naturaleza jamás
se daría. El zorro no está preparado
para tal situación debido a su carácter
antinatural. Estos hechos nos invitan a pensar hasta
qué punto el ser humano está creando
situaciones artificiales y antinaturales por su codicia
y ansias de someter a otros animales.
5.-
Los visones como propiedad privada
Otra de las condenas más frecuentes
a las liberaciones de visones se debe a que el crítico
ve a los visones como si fuesen propiedad del granjero.
Considera que es el granjero el único que puede
disponer de los visones porque “son suyos”.
El que alguien los libere es calificado como un “robo”.
Como se ha mencionado, todos los
animales del planeta tienen (tenemos) derecho a ser
libres, y ningún granjero tiene potestad para
tratarles como si fuesen objetos, recursos, o mercancía.
No es el liberador el que no tiene derecho a devolver
la libertad que le ha sido arrebatada a un visón,
sino que es el granjero el que no tiene derecho a
enjaular y esclavizarle. El liberador no está
“robando” nada, sino que le está
devolviendo al visón lo que le pertenece; la
libertad.
6.- Los liberadores
como ecologistas
Titulares y comentarios como: “Se
abren las jaulas de una granja de visones dejando
escapar a miles de ellos; los ecologistas podrían
estar detrás de esto” son muy frecuentes.
Cuando surge el debate gracias a las liberaciones
de visones, son muchos los que evitan hablar de Liberación
Animal (o posibles miembros del F.L.A.) y llaman a
los liberadores ecologistas. Lo que se está
intentando aquí es desviar el debate del problema
real. En lugar de hablar de los argumentos que han
motivado la acción se quiere centrar la cuestión
en si los visones dañarán el ecosistema
o no. Se da por hecho que sí causarán
un impacto y que por consiguiente los “ecologistas”
que han realizado la liberación en realidad,
más que ecologistas eran unos irresponsables
que actuaban precipitadamente sin haber recapacitado
sobre las consecuencias reales de sus actos.
Se pretende ocultar que quienes realizan
este tipo de actos se sienten motivados principalmente
por el derecho de cada animal a ser libre. Al equipararles
con “ecologistas” en cierta medida se
está manipulando la información. Porque
con el término ecologistas comúnmente
se entiende a aquellas personas pertenecientes a una
organización que pretende conservar el planeta
por propio beneficio de los humanos. Cuando realmente
la crítica que esconde cada liberación
de visones sobrepasa estos argumentos y se centra
en el derecho de cada visón a ser libre y a
no ser enjaulado por ningún granjero que quiera
enriquecerse.
Pero además de preocuparse
por los visones como individuos, los liberadores también
se preocupan por el ecosistema, ya que en él
viven otros animales que también merecen consideración.
No es que quien realice estas acciones no se pueda
considerar ecologista, sino que las liberaciones en
sí mismas muestran que quienes las realizan
no suelen sentirse identificados con las connotaciones
que comúnmente implica ese término.
Los “ecologistas” (o lo que se entiende
por ecologista) suelen preocuparse por “el planeta
que dejaremos a nuestros hijos”, ven la Tierra
como un recurso del que los humanos podemos disponer
en nuestro beneficio. Se trata de un ecologismo superficial.
Pero los liberadores van mucho más lejos, creen
que la naturaleza no debe ser destruida no tanto por
interés de los humanos, sino porque merece
un respeto en sí misma. No porque los humanos
le podamos sacar mayor provecho, sino porque los humanos
y el resto de animales formamos parte de ella. Se
trata de un ecologismo profundo.
Como oposición explícita
a las connotaciones que se suelen asociar al término
ecologismo un grupo de liberadores hizo un comunicado
público en el que se desmarcaban de este tipo
de “ecologismo”, y querían mostrar
que su crítica iba mucho más lejos.
Al parecer el grupo en cuestión era consciente
de que en una liberación ocurrida dos días
antes (a más de 1000 kilómetros) los
medios de información habían llamado
ecologistas a los miembros del otro grupo (con las
connotaciones que esto implica). El grupo que emitía
el comunicado no quería que a ellos les sucediese
lo mismo, o pretendían que si a ellos se les
llamaba ecologistas que fuese con las connotaciones
reales que ese término tenía para ellos.
A continuación aparece el extracto del comunicado
en el que se hace alusión a ello:
“…Los medios de comunicación
de masas nos han calificado como ecologistas (a los
liberadores de visones) tras la reciente liberación
que el Frente de Liberación Animal llevó
a cabo en Castellón. Desde aquí queremos
matizar que, aunque no nos desagrada el término
en cuestión, nuestra postura ecologista parte
de un rechazo radical al antropocentrismo comúnmente
manifestado por las grandes ONG´s “ecologistas”.
Creemos en la liberación animal desde una visión
respetuosa con el medio ambiente del que formamos
parte. Los visones son animales salvajes, y nos hemos
limitado a devolverles a su estado natural, de donde
jamás debieron haber sido sacados…”
7.- Los liberadores
como gamberros
Las personas que participan en este
tipo de actos son muy diferentes entre ellas, hay
tanto hombres como mujeres, adolescentes que apenas
rondan los 15 años como señoras que
holgadamente sobrepasan los 60. Sólo hay una
cosa que podemos decir que con toda seguridad les
une, es el deseo de que todos los animales del planeta
sean libres, y el que todos están dispuestos
a luchar por conseguirlo. Quienes llevan a cabo las
liberaciones no se limitan al mundo de las ideas ni
de las palabras, sino que llevan sus creencias a la
práctica. El comunicado citado anteriormente
finaliza así:
“(…) Lo que hemos hecho
ha sido una expresión de nuestras ideas en
el mundo real. Creemos que ningún individuo
debe estar enjaulado (…) repetimos una vez más
que este tipo de acciones sólo se erradicarán
cuando el último animal oprimido sea liberado.
Hasta ese momento continuaremos adelante.”
Los comunicados que los distintos
grupos publican tras una liberación confirman
que no ha sido un acto vandálico, ni una gamberrada.
Sino que tras la liberación se esconde una
fuerte concienciación acerca de los visones
como individuos que merecen ser libres.
Quienes califican a los liberadores
como vándalos pretenden ocultar el motivo real
de las liberaciones, una vez más intentan evadir
el debate y criminalizar un acto en defensa de la
libertad.
Es significativo que quienes más
hincapié hacen en tachar a los liberadores
de gamberros son siempre los propios granjeros y los
responsables de la industria peletera. Son ellos quienes
siempre esquivan el hablar de la liberación
animal como movimiento, ni siquiera mencionan las
palabras de liberación animal. Saben que las
liberaciones en sí mismas promueven el debate
sobre el supuesto derecho de los humanos a explotar
otras especies, especialmente la industria peletera.
Es preferible para los granjeros el no dar pie al
debate y afirmar, como hacen siempre, que la liberación
ha sido obra de “gamberros”.
La famosa Charo Carrillo, una de
las 5 principales peleteras de Europa por tener un
centro de investigación genética de
visones, varias tiendas y ser diseñadora, decía
compungida ante las cámaras que no había
que confundirse, que quien había liberado a
los 11.000 visones que mantenía enjaulados
“no son defensores de animales sino animales”.
Cruella Devil, como es apodada esta señora,
no se daba cuenta de que el que les insultase a los
liberadores llamándoles animales era ridículo,
porque todo aquel que cree en la liberación
animal considera la especie humana como una más
de entre las que habitan el planeta, se consideran
animales porque lo somos. Los liberadores rechazan
esa soberbia de especie tan frecuente entre los humanos.
Pero la intención real de
ese astuto comentario de Charo era alejar lo máximo
posible el debate acerca de los visones como individuos
que merecen ser libres, y evitar que se cuestionase
su derecho a subyugar, enjaular y asesinar según
sus intereses económicos.
CONCLUSIÓN
El texto anterior se ha escrito no
con intención de fomentar las liberaciones
de visones, un vez más reiteramos que la decisión
de llevar a cabo o no este tipo de actos es cuestión
de cada uno.
Lo que se pretende desde www.accionvegana.org
es mostrar nuestro apoyo a estas acciones, y responder
de una forma crítica a los ataques que se esgrimen
contra las liberaciones de visones.
Desde nuestro punto de vista las
liberaciones de visones son motivo de alegría
por muchos motivos, no sólo porque promueven
el debate y despiertan a la gente de ese estado de
somnolencia y pasividad crónico con respecto
a la cuestión de la explotación animal.
También, y especialmente, por cada uno de esos
individuos a los que se les brinda la oportunidad
de ser libres, algo que la industria peletera, codiciosa
de dinero, se empeña en negarles. Por último,
las liberaciones nos alegran porque son una muestra
de que hay personas que no entienden la liberación
animal sólo como una ideología, sino
que además la llevan a la práctica,
asumiendo las posibles consecuencias que esto les
pueda suponer.
El texto se refiere principalmente
a las liberaciones de visones, pero puede ser aplicado
a cualquier otra especie animal. Para escribirlo nos
hemos basado principalmente en nuestras propias reflexiones,
pero también nos hemos servido del nº
10 de Sombras y Cizallas (especialmente centrado en
la industria peletera), en la revista “Ofensiva
Antipeletera”, el libro “Liberación
Animal: más que palabras”, así
como entrevistas, relatos de acciones y comunicados
que han sido publicados en nuestra página web.